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La glándula pineal

El libro El tercer ojo, de Lobsang Rampa, trata acerca del control que ejerce un supuesto órgano, que permite el dominio del mundo que nos rodea. Este órgano existe, está bien desarrollado en algunos reptiles y su secreción también está presente en el ser humano.

El órgano del que estamos hablando es la glándula pineal o epífisis, pequeño lóbulo del encéfalo que segrega una única hormona: la melatonina. Hoy sabemos que la melatonina actúa como una especie de reloj interno del organismo, que coordina las funciones con los ciclos de luz-oscuridad del ambiente.

En los peces, anfibios y reptiles, la glándula pineal contiene células fotosensibles (un verdadero tercer ojo), capaces de captar luz, y puede influir en el cambio de color de la piel y actuar en sus ritmos biológicos.

La glándula pineal secreta la hormona melatonina en forma rítmica, con valores máximos durante la noche y una rápida caída durante el día. La exposición a la luz durante el ciclo de oscuridad interrumpe la producción de melatonina. Esta hormona es capaz de movilizar los pigmentos de la piel y aclararla en ciertos animales como las larvas de anfibios, pero su función más conservada a lo largo de la escala zoológica tiene que ver con su secreción nocturna: actúa como una señal de la noche. Dado que la longitud de la noche varía de acuerdo a la estación del año, la secreción de melatonina puede ser también interpretada como un "calendario" biológico que responde al fotoperíodo.

La melatonina inhibe el desarrollo de las gónadas en algunas especies; su producción aumenta en el invierno y disminuye en el verano, participa de los procesos de cambio de actividad y volumen gonadal en animales de reproducción estacional y en los seres humanos puede estar implicada en la maduración sexual.

La melatonina parece ser capaz de mover las agujas del reloj biológico y así, se propone que su administración podría ser eficaz para acelerar los ajustes frente a cambios de hora como los producidos luego de vuelos transmeridiamos de larga duración (jet-lag). Efectivamente, existen receptores para la melatonina en los núcleos supraquiasmáticos del hipotálamo, sede del reloj biológico circadiano en mamíferos y que podrían ser parte de un mecanismo de control de los ritmos biológicos.

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